La conciliación familiar y laboral ya de por si es un reto para las familias durante el curso escolar. En muchos casos, los horarios de los padres no son compatibles con el horario escolar de los hijos, obligando a los padres a recurrir a extraescolares o apoyos externos para cuidar de los niños hasta que están libres de la jornada laboral. Sin embargo, en época de vacaciones, la conciliación se vuelve más complicada todavía.
En verano, la conciliación familiar y laboral se convierte en una fuente de conflicto y estrés para la mayoría de las familias, teniendo que hacer malabares para combinar el trabajo, campamentos, apoyos externos como los abuelos, días de asuntos propios, etc. Estos malabares hacen de esta etapa una de las más difíciles a nivel de organización y generalmente un periodo que es considerado de descanso, se vuelve todo lo contrario.
Cada familia tiene su propio contexto y sus propias limitaciones. Factores como la economía, red de apoyos o flexibilidad laboral, influyen de manera significativa en esta organización. Además, cada niño tiene intereses, ritmos y necesidades diferentes, que no siempre son posibles de atender adecuadamente. Todo ello, convierte el verano en una etapa especialmente exigente para los padres.
Algunas posibles consecuencias de una mala conciliación familiar:
- Altos niveles de estrés y ansiedad: la falta de estructura en verano hace que tengamos muchas cosas a las que atender y muy poco tiempo para ello. Esto puede generar tanto a corto como a largo plazo niveles altos de estrés y ansiedad ante la percepción de amenaza o sobrecarga.
- Agotamiento emocional: uno de los efectos más frecuentes y menos visibles. Este tipo de agotamiento lleva consigo una sensación de vacío interno, falta de motivación y desconexión emocional con uno mismo como con el entorno.
- Bajo rendimiento en el trabajo: cuando la persona se encuentra desbordada por las responsabilidades del hogar y del trabajo, puede generar dificultades a la hora de concentrarse, olvidos frecuentes y desmotivación o falta de implicación.
- Afectaciones en la crianza: al no tener un equilibrio entre el ámbito laboral y familiar, muchas de las funciones a nivel familiar se dejan de lado y esto puede llevar a una sobreexigencia hacia los niños, ocupando todo su tiempo en actividades y no dejando espacio para que puedan disfrutar de tiempo de calidad con sus padres o con sus iguales y/o sentimientos de abandono en nuestros hijos.
- Sensación de culpabilidad: la emoción de la culpa aparece de forma muy frecuente cuando existe la sensación de no poder llegar a todo. No poder dedicar suficiente tiempo y atención a los hijos y a nuestro autocuidado, o sentir que no lo hacemos de la forma que nos gustaría o “ideal”, puede generar una sensación de culpa.
Claves para mejorar la conciliación familiar:
- Previsión y planificación: planificar con tiempo las vacaciones hará que podamos disfrutar de ellas de una manera más saludable. Pudiendo actuar a los imprevistos de una manera más resolutiva, lo que ayudará a reducir el posible estrés.
- Establecimiento de nuevas rutinas: con las vacaciones es común que las normas que teníamos establecidas cambien. En este periodo la flexibilidad va a ser clave, dado que estaremos expuestos a muchos cambios, tanto los padres como los hijos. Establecer nuevos derechos, deberes y normas ayudará a una mejor convivencia y gestión del tiempo.
- Tener en cuenta la opinión de los niños: al crear las nuevas rutinas y horarios, será importante tener en cuenta la opinión de nuestros hijos. Esto ayudará a crear un clima participativo en el hogar.
- Disfrutar del tiempo libre en familia: desconectar de las pantallas y conectar con nuestros hijos en el tiempo libre, ayudará a desconectar de las responsabilidades laborales y favorecerá el bienestar de ambos.
- Solicitar medidas de conciliación: como jornadas intensivas en las que se permite que quede libre gran parte de la tarde; la jornada comprimida en la que se trabajan más horas a cambio de un día libre; el teletrabajo con la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar de una manera más flexible y que favorece la conciliación familiar.
- Pedir ayuda: conciliar no es simplemente una cuestión de agenda, es un equilibrio emocional. Llegar a ese equilibrio por uno mismo muchas veces es muy complicado, por ello es importante contar con apoyos, ya sea a nivel social o a nivel profesional.
Terapia psicológica en Madrid
Detrás de ese agotamiento emocional, bajo rendimiento y estrés, existe una persona intentando llegar a todo sin permitirse parar y conectar con uno mismo. Es importante tener en cuenta que no siempre podemos con todo y esto no quiere decir que seamos débiles, hay muchos factores que influyen en esto y están fuera de nuestro control. Si sientes que presentas alguna de estas dificultades y consideras que te están afectando a nivel personal, familiar, social y laboral, la terapia psicológica puede ofrecerte el apoyo que necesitas.
Desde Psicalma queremos ayudarte y acompañarte a conectar contigo, a través de nuestros profesionales especializados. Presentamos talleres, terapia presencial u online adaptándonos a tus necesidades.