Evaluación de niños y adolescentes


Las etapas de la niñez y de la adolescencia, no siempre son fáciles, ya que, se producen numerosos cambios tanto en ellos como en el entorno. Hay veces, que durante estas etapas, se observan determinadas conductas o problemáticas en los menores que hacen plantearse el hecho de necesitar ayuda psicológica o la posibilidad de que haya ciertos trastornos o cuestiones, que tienen repercusión sobre el nivel emocional y que necesitan ser evaluados de manera exhaustiva.

¿Cómo se lleva a cabo la evaluación?

Este proceso, consta de tres partes bien diferenciadas:

En primer lugar, se llevará a cabo una entrevista inicial con los progenitores o tutores responsables del o de la menor, donde se expondrán los motivos de la necesidad de dicha evaluación y se recogerán los datos necesarios para la misma, así como el consentimiento y los objetivos. En base a esto, se estimará un número de sesiones orientativo para la realización de la evaluación, con lo que se realizará el presupuesto.

Después se llevará a cabo el proceso de evaluación del/de la menor, donde dependiendo de cada caso, se hará de manera individual o acompañado de alguna de las figuras de referencia si fuese necesario. Aquí se llevará a cabo la entrevista, dependiendo de la edad, en muchos casos es necesario hacerlo a través del juego o de diferentes técnicas infantiles para facilitar el diálogo y la recogida de información relevante. También, se aplicarán test psicométricos que aporten resultados fiables y específicos sobre lo que se quiera medir o cualquier otro tipo de prueba psicológica que sea necesaria.

Con todos los datos anteriores, y ya sin la necesidad de la presencia del/de la menor, el/la profesional, emitirá un informe detallado, donde se refleje todo lo observado y medido, con las conclusiones y resultados pertinentes, que será entregado a las personas responsables del/de la menor.

En muchas ocasiones, estas evaluaciones, requieren de la coordinación del psicólogo/la psicóloga, ya sea de manera presencial o telemática, con los centros educativos o diferentes profesionales que tienen contacto con el/la menor o son una figura importante en su vida.

Es una herramienta muy útil, ya que, está basada en la prevención, no es necesario confirmar que nuestro/a hijo/a, tiene un problema que le está afectando en su día a día para actuar, de igual manera que ocurre con los adultos, cuanto más temprano se actúe y se sepa poner palabras a lo que les está ocurriendo, más sencillo será poner una solución o adaptar ciertas medidas para que el/la menor pueda vivir con mayor tranquilidad y bienestar.

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