Cuando alguien vive una experiencia traumática como una pérdida, una agresión o un accidente, el dolor no siempre se ve por fuera y puede parecer muy difícil el ayudar a la persona. Acompañar en esos momentos requiere sensibilidad, paciencia y comprensión.
Tras lo ocurrido de Adamuz, una tragedia colectiva, muchas personas han salido afectadas, no solo a nivel físico, sino también a nivel psicológico y hay muchas personas que quieren ayudar, pero no saben cómo. Esperamos que con este blog podamos orientarte de alguna manera.
¿Qué es un evento traumático?
Un evento traumático es una experiencia que la persona vive como abrumadora, impactante y amenazante y que desborda la capacidad de afrontamiento de la persona. No es solo lo que haya sucedido, si no cómo lo vive la persona.
Estos eventos pueden haberse dado en un momento puntual o pueden haberse mantenido a lo largo del tiempo, por ejemplo, accidentes, catástrofes naturales, violencia física o psicológica, abuso o agresión sexual, situaciones de emergencia colectiva…
Desde la psicología se considera traumático a cualquier evento que:
- Pone en peligro la vida o la integridad física de uno mismo o de otros.
- Genera emociones intentas como el miedo o impotencia.
- Genera sensación de pérdida de control, de inseguridad y desestabilidad.
Impacto psicológico tras un evento traumático:
Es importante aclarar que no todas las personas reaccionan igual a un mismo suceso, pero sí existen reacciones comunes.
- Shock emocional: se trata de una sensación de bloqueo o desconexión de la realidad.
- Desorientación: es la dificultad para ubicarse en tiempo real.
- Emociones intensas: debido al impacto que provoca dicha situación traumática pueden aparecer emociones intensas como tristeza, rabia, ansiedad.
- Alteraciones en el sueño y en el apetito.
- Dificultades para concentrarse.
- Cambios en la conducta: pueden aparecer conductas que tiendan al aislamiento, irritabilidad, silencio absoluto o incluso necesidad constante de compañía.
¿Cómo puedo acompañar a la víctima?
El acompañamiento no se trata de solucionar lo que le sucede a la persona, si no de ser una figura de apoyo que facilite el proceso de recuperación por el que la persona está pasando. Algunas pautas importantes para ayudar:
- Estar presente: muchas veces las personas afectadas no quieren hablar de lo que ha sucedido, pero sí que necesitan cierta compañía o acompañamiento para no sentirse solas. Estar presente implica: acompañar sin presionar, mostrar disponibilidad y respetar silencios. Frases como
- Permitir la expresión del dolor y validar emociones: tras un evento traumático, la persona puede llegar a sentir muchas emociones de manera intensa, por lo que es muy importante reconocer el dolor por el que está pasando, evitar juicios y aceptar las emociones que puedan aparecer como llorar, gritar o expresar enfado. Frases como “tiene sentido que te sientas así”, “lo que viviste muy muy duro” pueden favorecer esa expresión y elaboración emocional del suceso.
- Favorecer el mantenimiento de rutinas básicas: tras un evento traumático, el sistema nervioso permanece en un estado de alerta el cual puede afectar a ciertas rutinas o funciones básicas del día a día. Mantener los horarios de sueño y alimentación, tener una alimentación saludable, mantener la hidratación y retomar poco a poco las actividades cotidianas, favorece al proceso de recuperación.
- Limitar exposición a noticias: la exposición constante a noticias e información relacionados con el evento puede reactivar el malestar e intensificar el estado de ansiedad. Es importante dosificar el tiempo de consumo de informativos, priorizar fuentes fiables y respetar a la persona si prefiere no recibir ningún tipo de información.
- Respetar el tiempo de la persona: la vivencia de un evento traumático no siempre tiene los mismos efectos en todas las personas, dado que hay muchos factores como, por ejemplo, los recursos propios de la persona, que influyen en el impacto. Cada persona tiene su propio ritmo en la recuperación y es importante no forzar a que la persona esté bien ni imponer expectativas y comprender el proceso por el que está pasando.
- Buscar apoyo psicológico si es necesario: cuando acompañamos a alguien que ha experimentado un evento traumático, muchas veces puede desbordarnos. Es importante poder cuidar de uno mismo para ayudar de la mejor manera posible a los demás.
Cuando es urgente buscar ayuda profesional:
Vivir un evento traumático puede ser muy doloroso, es importante detectar las siguientes señales para saber cuándo pedir ayuda profesional.
- El malestar no disminuye a pesar del paso del tiempo.
- Aparecen ataques de pánico o ansiedad de manera frecuente.
- Las conductas de aislamiento se siguen dando.
- Consumo de alcohol u otras sustancias.
- Insomnio continuado.
- Desesperanza y pensamientos suicidas.
- Ideas de hacerse daño o autolesiones.
Desde Psicalma creemos que el acompañamiento emocional para personas que han pasado eventos traumáticos puede marcar una gran diferencia en el proceso de recuperación. Contamos con profesionales especializados en trauma que podrán ayudarte a procesar lo sucedido para que puedas volver a tener un bienestar pleno.