Comunicación asertiva

Cómo poner en práctica la comunicación asertiva

¿Te ha pasado alguna vez de querer comunicar algo y no saber cómo? En situaciones de conflicto, muchas veces tenemos claro qué queremos decir, pero nos bloquea el cómo hacerlo.

Sabemos que algo nos ha molestado, que necesitamos poner un límite y expresar lo que sentimos, pero en ese momento aparecen las dudas como “¿y si no me expreso bien?”, “¿y si la otra persona se siente atacada?”, “¿y si no me entiende?”. Esto puede llevar a terminar comunicándolo de manera impulsiva o no compartir aquello que necesitamos por el miedo o inseguridad. 

Aquí es donde entra la comunicación asertiva que consiste en una forma de expresarse sin atacar, pero tampoco sin desaparecer y callar aquello que necesitamos decir. 

Diferencias entre decir y comunicar:

Decir es emitir palabras no siempre on una intención clara. Tampoco implica que la otra persona entienda lo que se le está diciendo y puede ser automático o impulsivo en ocasiones. Un ejemplo sería decir “estoy bien” aunque no lo estés.

Comunicar significa transmitir un mensaje de forma que el otro lo entienda e implica intención, claridad, conexión con el otro y emociones y contexto. Un ejemplo sería “no estoy bien, me sentí incómodo con lo que pasó y me gustaría hablarlo”

¿Por qué nos cuesta tanto ser asertivos?

Aunque la comunicación asertiva pueda parecer algo lógico, en la práctica muchas personas sienten que les resulta muy difícil aplicarla. Esto no tiene que ver con falta de habilidades, sino con la historia emocional de cada uno.

En muchos casos, la dificultad para comunicarse de forma asertiva tiene raíces en experiencias pasadas donde:

  • Expresarse generaba conflicto o rechazo.
  • Las emociones no eran bien recibidas o eran invalidadas.
  • Poner límites tenía consecuencias negativas.
  • Era más seguro adaptarse que mostrarse.

Cuando esto ocurre, el sistema aprende que expresarse puede ser peligroso, y en la vida adulta aparecen respuestas automáticas como:

  • Callarse para evitar conflicto (pasividad).
  • Explotar cuando ya no se puede sostener más (agresividad).
  • Dudar constantemente de si lo que siento es válido.

Por eso, aprender a comunicarse de forma asertiva no es solo una habilidad, sino también un proceso de reconectar con el propio derecho a sentir y expresarse.

¿Qué es la comunicación asertiva?

La comunicación asertiva es un estilo de comunicación en el que existe un equilibrio entre expresar de manera directa, honesta y respetuosa sin caer en agresividad o en pasividad.

Existen diferentes características y componentes de la comunicación asertiva:

  • Cambia el “tú” por el “yo”: usa frases en primera persona, dado que usar el “tú” puede señalar o culpar al otro, mientras que hablar desde el “yo” permite una mejor expresión emocional ayudando al otro a entender cómo te sientes tú. Esto puede evitar que la otra persona se sienta atacada y se ponga a la defensiva, abriendo la puerta al diálogo. Por ejemplo, cambia “nunca me escuchas” por “yo me siento ignorado cuando hablo y no recibo respuesta”
  • Usa tu cuerpo para comunicar: el lenguaje no verbal comunica tanto como tus palabras. Es importante que este acompañe a lo que se está queriendo decir. Por ejemplo: mirar a los ojos, mantener una postura abierta y hacer movimientos que transmitan que estás escuchando. Esto transmite interés, seguridad y sinceridad.
  • Atento al tono de voz: el cómo dices las cosas importa para tener una buena comunicación. Un mismo mensaje puede percibirse de diferente manera en función del tono. Mantener un tono calmado y firme te ayudará a transmitir respeto y claridad.
  • Poner límites: muchas veces aceptamos cosas por miedo a generar conflicto, decepcionar o parecer egoístas, pero poner límites es una manera de respetarnos a nosotros mismos. Por ejemplo: “Ahora mismo no puedo ayudarte con eso”, “Prefiero no hacerlo, pero gracias por pensar en mí”

Beneficios de la comunicación asertiva

Este tipo de comunicación permite expresar ideas, sentimiento y necesidades respetando mis propios derechos y los de los demás, promoviendo las relaciones saludables y una autoestima alta.

  • Relaciones saludables: cuando te expresas con claridad y respeto, las relaciones se vuelven más sanas y amables. Las personas entienden mejor lo que necesitas, lo que sientes y lo que esperas, lo que reduce malentendidos y fortalece la confianza.
  • Menos conflictos: muchos conflictos comienzan por cómo se comunica lo que pasa, no por lo que pasa. Utilizar la comunicación asertiva te ayudará a decir las cosas antes de que exploten, evitar reproches, gestionar desacuerdos de forma más tranquila y manejar los conflictos de una manera más saludable.
  • Aumento de autoestima: cada vez que te expresas de forma honesta y te respetas, refuerzas tu autoestima. Comunicar las cosas que te pasan y no guardárselas para uno por miedo o por compromiso, te ayuda a actuar en coherencia contigo.
  • Mayor claridad emocional: poner en palabras lo que sientes te ayuda a entenderte mejor. Muchas veces no es que no sepamos qué nos pasa, sino que no nos detenemos a expresarlo. La comunicación asertiva te obliga a identificar tus emociones, ordenarlas y expresarlas de forma consciente, ayudando así a la regulación emocional.

Errores comunes al intentar ser asertivo

Aunque la comunicación asertiva suena sencilla, en la práctica es normal cometer algunos errores:

  • Dar demasiadas explicaciones: ser asertivo no implica justificar en exceso tus decisiones. A veces, un “no puedo” es suficiente. 
  • Esperar que el otro cambie inmediatamente: comunicarte de forma asertiva no garantiza que la otra persona reaccione como esperas, pero sí te permite expresarte con coherencia. 
  • Evitar el conflicto a toda costa: la asertividad no elimina los conflictos, pero sí ayuda a gestionarlos mejor.
  • La importancia de tolerar la incomodidad: uno de los mayores obstáculos para la comunicación asertiva es la incomodidad emocional. Ser asertivo implica aceptar que puede haber desacuerdo, el otro puede no reaccionar como esperas, o puede aparecer incomodidad, culpa o nerviosismo, y  aun así, elegir expresarte.

Muchas veces no evitamos comunicarnos porque no sepamos cómo hacerlo, sino porque queremos evitar lo que sentimos al hacerlo. Aprender a ser asertivo también implica desarrollar la capacidad de sostener esa incomodidad sin abandonar nuestras necesidades.

Aprender a comunicarse de forma asertiva es una manera de darse lugar a uno mismo y al otro. Cada vez que eliges expresarte con claridad y respeto, estás construyendo relaciones más honestas y también una versión más auténtica de ti mismo. Desde Psicalma, contamos con psicólogos/as especializados que te ayudarán a identificar nuevas maneras de comunicarte y a escuchar tus necesidades para construir relaciones más saludables. Nuestro equipo de profesionales puede ayudarte a comprender estos patrones, fortalecer tu autoestima y aprender nuevas formas de comunicarte desde un lugar más seguro y consciente.

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