En esta época de altas temperaturas es común sentirnos más cansados, irritados o desconcertados. El calor no solo afecta al cuerpo, también influye en cómo pensamos, sentimos y reaccionamos.
El principal motivo es que nuestro organismo, ante tales temperaturas, tiene que hacer un sobreesfuerzo para regular la temperatura interna y poder adaptarse al calor. Este sobreesfuerzo implica un mayor gasto energético, lo que se traduce en una ralentización de procesos como la atención y la capacidad de respuesta. Además, el descanso nocturno se ve afectado, ya que las altas temperaturas provocan en el cerebro una hiperexcitación, dificultando el sueño reparador.
Una de las estructuras del cerebro más afectadas en épocas de altas temperaturas es el hipotálamo. Esta región del cerebro se encarga de regular funciones como la temperatura corporal, el sueño y el equilibrio hormonal. Es la parte que coordina las respuestas del cuerpo frente al calor, incluyendo la producción de sudor, mecanismo indispensable para enfriarnos. Sin este sistema de termorregulación, el cuerpo no podría controlar su temperatura, lo que podría derivar en cuadros graves como el golpe de calor.
Posibles consecuencias del calor en la salud mental:
- Irritabilidad y cambios de humor.
- Confusión.
- Dificultades para concentrarse.
- Ansiedad y aumento del estrés.
- Alteraciones en la memoria.
- Cansancio continuado.
Posibles consecuencias del calor a nivel físico:
- Fatiga generalizada.
- Debilidad muscular.
- Disminución en el rendimiento y capacidad para realizar tareas.
- Problemas para dormir.
Aunque todos podamos experimentar los efectos del calor extremo, existen algunas personas más vulnerables a estos. El impacto del calor en el cerebro no es igual para todos, esto va a depender de factores como la edad, el estado de salud, el entorno social y la exposición prolongada. Las personas mayores, personas con trastornos mentales previos como la depresión o esquizofrenia, personas con enfermedades neurológicas, son algunos de los ejemplos de personas que pueden ser más vulnerables a las altas temperaturas. Entender esto, va a permitir actuar de una manera más adecuada en momentos críticos y prevenir daños a largo plazo.
Consejos para cuidar tu salud mental durante olas de calor
Existen algunas maneras de reducir el impacto de las altas temperaturas que te ayudarán a encontrarte mejor física y mentalmente.
- Evitar el sol directo en horas centrales.
- Tratar de mantener una rutina de sueño.
- Cuida tu alimentación.
- Establece rutinas.
- Bebe más líquidos.
- Presentar una buena ventilación.
- Mantente activo en la medida de lo posible.
- Practica técnicas de relajación o mindfulness.
Todas estas posibles consecuencias pueden hacer que tengamos la sensación de que no hemos disfrutado del verano o “no hemos hecho todo lo que deberíamos”, incrementando así el estrés y afectando a nuestro bienestar.
Terapia psicológica en Madrid
Entender cómo el calor impacta nuestro cerebro es solo el primer paso. Si sientes que algunos de estos síntomas pueden estar afectándote, desde Psicalma podemos ayudarte. Somos un equipo de psicólogos especializados que atienden desde la empatía y la profesionalidad y podremos ayudarte de la mejor manera posible.
