“El primer paso”

Desde que una persona piensa en qué quizá necesite ayuda profesional hasta que pide una cita y tiene la primera sesión, pueden pasar días, meses o quizá años.

Lo anterior forma parte del proceso de cambio. Aquí, las resistencias toman un papel protagonista, protegiéndonos de nuestros miedos o creencias irracionales acerca de en este caso, los psicólogos/as.

Algunas de las preguntas más frecuentes son: ¿cómo será contarle a alguien que no conozco mis problemas?, ¿y si no me comprende, se asusta o me juzga?, ¿seré yo, la primera persona que le cuenta algo así?, ¿si no le cuento todo en la primera sesión, a lo mejor, sabe que le oculto algo?, ¿y si no encajamos bien?, ya he probado con otros profesionales y no han podido ayudarme… ¿me ocurrirá esta vez lo mismo?

Es importante saber, que la motivación para realizar un cambio en nuestras vidas pasa por diferentes niveles:

  • Primer nivel. Son otros los que me dice que tengo algo que cambiar o mejorar. En etapa no hay intención de cambio ya que, la persona no considera tener un problema (negación). Pocas personas acuden a terapia o piden ayuda en este nivel, y si lo hacen es porque se ven “obligados” por los demás y/o su entorno.
  • Segundo nivel. Es el momento en que comienzo a plantearme que quizá tenga un problema y empiezo a sentir la necesidad de hacer algún cambio en mi vida. La persona piensa en ello, pero, no decide ni hace nada, por el momento.
  • Tercer nivel. He decidido pedir ayuda. Aquí, se dan pasos concretos como: pedir ayuda, preguntar referencias, buscar por internet, solicitar información…
  • Cuarto nivel. Hoy he tenido la primera sesión. En este nivel, la persona ha tomado acciones dirigidas a la solución del problema, es cuando se empiezan a conseguir logros al respecto.
  • Quinto nivel. Llevo un tiempo acudiendo a terapia y estoy satisfecho/a con los cambios. En esta etapa, la persona afianza los logros, y consigue que se mantenga el cambio, además es capaz de utilizar estrategias para prevenir las recaídas.

Debes saber que, el proceso de cambio es continuo, pero no lineal. El paso de unos niveles a otros sucede de forma variable e inconstante. Los retrocesos en el proceso, también son esperables. Pese a lo anterior, nunca se vuelve a la casilla de salida, ya que hay un aprendizaje previo y la persona tiene herramientas, que antes no tenía, para avanzar.

El equipo de profesionales de Psicalma entienden que cada persona es única e irrepetible, por lo que el proceso terapéutico, también. Valoramos, desde el primer momento, tus necesidades y tu ritmo, es la terapia quién se adapta a ti, y no al revés. No hay un único modo o camino, cada proceso es diferente y personal, pero, sobre todo, todos son válidos.

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