TCA

Los trastornos psicológicos de la conducta alimentaria están relacionados con modificaciones de imagen corporal, el peso y la forma de calmarse desadaptativamente. Los dos más conocidos dentro de este grupo son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, sin embargo, se encuentran muchos más tipos.

En los últimos años, la investigación psicológica ha recogido datos que indican que la prevalencia de TCA está aumentando pero, ¿por qué esto puede estar ocurriendo?

Antes de comenzar, se ha de indicar que son más los casos que presentan algunos síntomas que los que cumplen todos los criterios que se agrupan para el diagnóstico. Esto está relacionado con la preocupación por la imagen corporal, lo cual no solo tiene un origen psicológico, sino que es un conjunto de factores entre los que también se encuentran los sociales. Existen modelos que están presentes en el entorno de la persona como el prototipo físico que se persigue en la sociedad actual, donde la delgadez es una de las principales características. Disminuir de peso es algo que se premia socialmente, tod@s hemos podido escuchar a otra persona decir “qué delgada/o te has quedado, estás mucho mejor”. Esta frase premia el que la persona haya bajado de peso y es una forma de indicar que eso está bien. Esto no significa que quien lo dice sea una persona “malvada” y cruel, claramente no, este ejemplo sirve para señalar cómo la sociedad ha incorporado una idea de cómo se ha de estar y lo que eso representa. Se ha asociado el ideal de belleza a un canon que excluye a las personas que se salen de la norma.

Además de esta idealización del cuerpo (normas estrictas que son difíciles de conseguir cuando tu cuerpo es diferente) puede llevar a distorsiones del propio cuerpo y el deseo intenso de cambiarlo. La importancia psicológica que se le atribuye al cuerpo explica un 25% de la autoestima, por lo que su distorsión y las atribuciones que se realizan de esta puede hacer que la persona llegue a sentirse realmente mal, con tristeza, asco, enfado…

Por tanto, la Psicología considera que para desarrollar una patología relacionada con la alimentación se tienen que dar distintos factores: biológicos, psicológicos (generales y específicos) y que además, aparezcan acompañados de factores de riesgo. La etapa evolutiva que se considera con un riesgo mayor es la adolescencia ya que se producen muchos cambios, tanto psicológicos, como físicos y sociales, a la vez.

Más allá del desarrollo o no de un TCA hay que tener en cuenta que existen distintos mitos e ideas distorsionadas en la sociedad que pueden estar afectando a muchas personas y pueden dificultar el pedir ayuda psicológica por considerar que esto puede ser algo “normal”.

Entre estos mitos se encuentran algunos como:

  • Los problemas de alimentación se dan en la adolescencia y juventud: Esto es FALSO. Son períodos vulnerables pero cualquier edad puede ser valorada para que esto ocurra, ya que dependerán de muchos otros factores de la vida de la persona.
  • Las personas que lo sufren están muy delgadas: FALSO. El principal problema está en el malestar psicológico que puede verse o no representado en el cuerpo.
  • Las personas con anorexia se ven a sí mismas como gordas: FALSO. A veces se escucha decir que “las personas con anorexia quieren adelgazar” pero esto no es así, lo que ocurre es que hay un miedo muy intenso a subir de peso y este puede favorecer la disminución del peso pero no por el hecho de querer adelgazar. Es un trastorno que produce mucho sufrimiento donde no se puede atribuir a la persona que quiera bajar de peso porque no es un deseo, sino algo complicado y acompañado por un gran malestar.
  • Cuando mi hijo/a con anorexia aumente su peso se habrá recuperado: equilibrar el peso de la persona es necesario en la intervención. Sin embargo, esto es necesario pero no suficiente, ya que tiene que estar acompañado de cambios a nivel cognitivo (pensamientos) y conductual para poderse recuperar.

Estos son solo algunos mitos pero se encuentran muchos más. Es importante saber que la recuperación de un TCA o de dificultades de imagen corporal requieren de un tratamiento donde haya un acompañamiento psicológico sumado a un equipo multidisciplinar. Aquí los nutricionistas también tienen un papel importante, enseñando a la persona a desmitificar creencias erróneas sobre los alimentos y enseñar la forma saludable de comer.

La relación con la comida es solo el síntoma de que la persona está teniendo dificultades y lo está pasando realmente mal, es importante pedir ayuda cuando sea necesario y que puedan contar con psicólogos/as que faciliten este proceso.

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