Crecer en un hogar donde hay tensión constante puede afectar al desarrollo de la persona y a la regulación de su sistema nervioso.
Para muchas personas, la infancia ha podido estar acompañada del miedo a que surgiesen conflictos por todos los costes que conllevaban estos y las sensaciones que aparecían junto a ellos.
Este contexto impacta y genera consecuencias también en la etapa adulta. Es importante entender que cuando estas situaciones han sido vividas en la infancia, estamos en etapas de desarrollo especialmente sensibles.
Es por esto por lo que es tan importante que, si detectas algunas de las señales que enumeramos en este artículo, puedas buscar ayuda para reparar estas heridas.
Algunas maneras en las que se manifiesta la tensión en casa
- Conflictos constantes entre los adultos y/o explosivos
- Falta de comunicación o frialdad emocional
- Estrés por factores externos: como problemas económicos, enfermedades o abuso de sustancias
- Dificultades en la reconciliación tras la discusión: por ejemplo, no teniendo conversaciones tranquilas sobre lo que ha ocurrido o que tarden demasiado en darse.
- Adultos desbordados con sus propias emociones
- Manipulaciones emocionales
Impacto psicológico de la tensión en casa
Es frecuente que con este tipo de vivencias las personas puedan desarrollar hipervigilancia, presentando algunas problemáticas como evitar los conflictos o una complacencia excesiva, sintiendo la necesidad de agradar a los demás para evitar que se den momentos incómodos.
Además, pueden aparecer algunas señales como:
- Dificultades en la regulación emocional
- Sensación muy intensa de culpa
- Ansiedad o tensión excesiva al abordar conflictos
- Problemas en la expresión emocional sobre cómo se siente la persona
- Autoestima negativa: con ideas o sensaciones de << ser insuficiente >>, tener miedo al fracaso o la necesidad de sentirse válido por algo externo (por ejemplo, a través de la productividad).
- Tendencia a replicar patrones: en lugar de evitar los conflictos pueden producirse estallidos por acumulamiento, desregulación de las emociones o por imitación de las figuras adultas.
- Sistema nervioso afectado: desde síntomas físicos como temblores hasta episodios de desconexión o bloqueo.
Terapia psicológica en Madrid
Es fundamental poder trabajar en estas problemáticas ya que nuestra mente y nuestro cuerpo están conectados junto a nuestro sistema nervioso.
Aunque venimos diseñados para sobrevivir, no es sostenible mantenernos en estados de tensión constante o con una frecuencia muy elevada.
Estas situaciones pueden constituir eventos traumáticos que han de ser valorados por un profesional. Existen distintos tipos de trauma y estos no solo se dan en eventos extremos, si no que también pueden darse en ambientes familiares muy tensos o impredecibles, donde la persona no logra sentir cierta seguridad.
Desde Psicalma contamos con profesionales especializados para que puedan acompañarte en aquello que necesites con diferentes tipos de terapia y talleres.
Las heridas pueden repararse y puedes vivir en el presente de una forma diferente.
